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El séptimo arte y el vino, viñedos del cine.

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icono minniLos viñedos ofrecen tantas emociones, hay quienes disfrutan de convivir con la naturaleza envuelta en rayos de sol con sensación de libertad; otros pensarán en paisajes románticos; varios querrán aventuras y momentos divertidos, claro porque una excelente copa de vino puede despertar el buen sentido del humor; quizá  los más serios se preguntarán sobre las finanzas y crecimiento de la industria, pues tanto matices han sido abordados por el cine. He aquí una selección.

En 2004, estuvo en cartelera la comedia .dramática Entre Copas (Sideways) que narra el viaje de una semana que realizan dos amigos, Miles y Jack, cuarentones de personalidades opuestas,  por viñedos de Santa Bárbara. Miles es un novelista frustrado, atrapado en una “ligera depresión” por su divorcio, como es aficionado al vino  que quiere ir al paseo para disfrutar del paisaje y  jugar golf, mientras que Jack que es un seductor, quiere escapar a los viñedos para vivir una aventurilla, antes de casarse. La cinta tuvo varios premios, entre los que destaca un Oscar, un Globo de Oro y un BAFTA, todos por mejor guion adaptado.

En otro género cinematográfico, es muy recomendable el documental Mondovino, del director Jonathan Nossiter. La cinta cuestiona los conflictos de la actual industria mundial del vino, como la lucha de la vieja Europa con Estados Unidos por predominar en el mercado global. La cinta se desarrolló en Francia, Estados Unidos, Argentina e Italia, con una cámara digital manual.

Fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2004 y nominada a la mejor película de la Unión Europea en 2005.

Por otra parte, cabe destacar que en México, cada año se transmite por tv abierta la película  Marcelino pan y vino, cinta en blanco y negro que data de 1954. Es una historia que proyecta drama, religión y dosis de ternura infantil. Aborda la vida de Marcelino, un pequeño huérfano, que es feliz a su manera, viviendo en una congregación de frailes. Foto: Thinkstock

El niño es por demás travieso y  siempre se mete en problemas, hasta que descubre en el monasterio, una habitación especial donde está la figura de un Cristo del tamaño de una persona. Con inocencia, Marcelino, empieza hablar con el Cristo, le lleva ropa, comida y vino. Por esa obra, el actor infantil Pablito Calvo, ganó en el Festival de Cannes, una mención especial por su trabajo.  Y la cinta obtuvo el Oso de Plata del Festival de Berlín.

Fuente: www.vidayestilo.terra.com.co

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