No, el vino rosado se obtiene mediante lo que se conoce como ‘maceración parcial’ o ‘sangría’, es decir, un breve contacto (de dos a tres días) entre el mosto y las materias sólidas de la uva (la piel y las pepitas), que son las que contienen los polifenoles (color y taninos).
Es un vino con una elaboración intermedia entre el tinto y el blanco. Será muy importante controlar la temperatura durante el proceso fermentativo, para lograr una buena concentración aromática, fundamental para este estilo de vinos.