Llamamos lágrimas del vino a esas gotas que quedan adheridas en las paredes de la copa después de hacer girar el vino, las mismas no son más que glicerina obtenida durante el proceso fermentativo, eso sí, a mayor grado alcohólico mayor será la concentración de estas. Los alemanes las denominan ‘ventanas góticas’ y los franceses e ingleses las llaman ‘piernas’, por poner algunos ejemplos.